A mi amigo...
Sobre las 8 me llamó tu madre, sabe lo importante que eras para mi...hacia un año que no te veía, tu decidiste que fuera así, me dolió, no entendía el porque de las decisiones que tomabas, pero te respete, se supone que la amistad es eso...muchas veces te veía de lejos limpiando cristales en la carretera , cerca de donde vivía mi madre, pidiendo algo cuando los limpiabas, intente acercarme a ti, fuimos a un centro para buscarte ayuda, a los dos días te escapaste...¿porque dejaste que todo esto te envolviera?¿Porque no luchaste un poquito mas?
Cuando levante esta tarde el teléfono, y la escuche llorar lo supe...te encontraron en tu habitación. Hoy aquí no hay risas, solo recuerdos y lágrimas en mi rostro y en mi alma...
siempre estarás en mi corazón.
Nada que ver con la común historia
nadie me quiere y todas esas cosas.
Ella fregaba suelos, nunca se compró ropa,
por darle un buen colegio multiplicó las sobras.
Cuál sería el instante, quién le enseñó estas cosas
cuando probó la muerte y amaneció entre sombras.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar. Quiso ayudarle, sin saber ni cómo
y aunque no pudo, fue vendiendo todo.
Pero todo era poco para un saco sin fondo.
Un golpe a una farmacia, algún pequeño robo.
Ya de vuelta en la casa del hospital sabía
que más pronto que tarde la herida se abriría.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar.
Con la prudencia que da la locura
buscó los datos, aclaró sus dudas.
Con un último esfuerzo, le compró la más pura
y al mirarle a los ojos, se le borró entre bruma.
Él creyó que soñaba en el fugaz instante
en que acabó su tiempo abrazado a la madre.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar.Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar...
Cuando levante esta tarde el teléfono, y la escuche llorar lo supe...te encontraron en tu habitación. Hoy aquí no hay risas, solo recuerdos y lágrimas en mi rostro y en mi alma...
siempre estarás en mi corazón.

nadie me quiere y todas esas cosas.
Ella fregaba suelos, nunca se compró ropa,
por darle un buen colegio multiplicó las sobras.
Cuál sería el instante, quién le enseñó estas cosas
cuando probó la muerte y amaneció entre sombras.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar. Quiso ayudarle, sin saber ni cómo
y aunque no pudo, fue vendiendo todo.
Pero todo era poco para un saco sin fondo.
Un golpe a una farmacia, algún pequeño robo.
Ya de vuelta en la casa del hospital sabía
que más pronto que tarde la herida se abriría.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar.
Con la prudencia que da la locura
buscó los datos, aclaró sus dudas.
Con un último esfuerzo, le compró la más pura
y al mirarle a los ojos, se le borró entre bruma.
Él creyó que soñaba en el fugaz instante
en que acabó su tiempo abrazado a la madre.
Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar.Qué te puedo dar, que no me sufras
qué te puedo dar, que no te hundas
Que no vea en tus ojos reflejos de cristal
que me mata tu angustia, que me puede tu mal
Qué te puedo dar...
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