septiembre 19, 2010



Atrapada en los días pasados,  reservando mis esperanzas 
dedicando el tiempo a armarme de valor para seguir hacia delante
he estado buscando sin indicio aparente de haya nada que me guíe.
Náufraga en la constante corriente en la que me siento envuelta,
vagando en un mar de contradicciones y dudas,
en las que solo hay una constante...
el anhelo de sentir tus manos acariciando mi piel,
acariciando mi cuerpo ansioso de ti,
y suplicarte que cuando me hagas el amor,
me beses muy despacio,para que mis poros ardan por ti.
Mirándome en mi goce, contémplame tiritante,
Ahogándome de placer entre tus dedos,
en tu presencia sumida, desorbitante,
y en ese instante, poseeme lentamente,
Y déjame morir poco a poco,
toda yo entre tus brazos,
aunque después resucite, perdida en tu ausencia.






Las grandes pasiones son enfermedades incurables.
Lo que podría curarlas las haría verdaderamente peligrosas.
Johann Wolfgang Goethe

10 comentarios:

TORO SALVAJE dijo...

Porque ese anhelo se cumpla vale la pena luchar.
Que se cumpla y pronto.

Besos.

Belén dijo...

Hay que procurar que nuestras pasiones no sean nocivas...

Besicos

yraya dijo...

Que gran verdad las palabras de Goethe, sobre todo cuando no son recíprocas.

juan rafael dijo...

Está bien recordar.
Yo creo que un futuro también existe.

Jauroles dijo...

Enfermedad, adicción... Pero, ¿y si resulta que compensa?

Besos.

minino dijo...

intenso como el café negro Mauna Loa... tu poema despierta mil extrañas sensaciones, Susana... pero de las buenas, de esas que te ayudan a seguir viviendo...

Jauroles dijo...

Hola, soy el kapullin... Pues ando mejor, las aguas van volviendo a su cauce...

Besos y gracias.

Karu dijo...

han imposibles que un día consigues sin darte cuenta... Beso grande, lindo blog

Anónimo dijo...

Si eres un ave que se posa en la ventana, si me acerco a tocarte, volaras? uhm enigma no resuelto....

minino dijo...

H-E-R-M-O-S-O...!!!!

(no hace falta decir nada más)